domingo, 20 de febrero de 2011

Benacazón: El Cristo de la Vera+Cruz presidirá un Vía-Crucis Extraordinario el próximo 19 de marzo

Pocas noticias se conocen hasta la fecha sobre un gran acontecimiento que marcará un antes y un después en la vida de la Hermandad de la Vera+Cruz y del pueblo de Benacazón. De momento, podemos adelantar que la imagen del Santísimo Cristo de la Vera+Cruz presidirá un Piadoso Vía-Crucis Extraordinario el próximo día 19 de marzo, con motivo de la Conmemoración del V Centenario de la Primera Referencia Escrita de la Hermandad.
Desde la Hermandad nos envían esta información, y estos datos para recordar un poco la historia de esta venerada imagen del Santísimo Cristo de la Vera+Cruz.

La talla y su evolución a lo largo del tiempo
El Santísimo Cristo de la Vera+Cruz, devoción incuestionable de todo el pueblo de Benacazón, es una imagen procesional de tamaño natural que data de mediados del siglo XVI. De autor anónimo, se cree que podría estar cercano al círculo de un tal Gaspar del Águila -autor castellano que trabajó en Sevilla por aquella época-. Es una imagen de estilo renacentista que conserva reminiscencias góticas, visibles en su pelo natural y en la enagüilla, faldellín o columbario. Está realizado a base de telas de lino encoladas sobre un soporte de madera, lo cual aligera su peso. Para la prestigiosa historiadora doña Silvia María Pérez González, esto último evidencia que un sacerdote pudiera portarlo para las procesiones en tiempos pretéritos. La cara -según varios expertos- podría ser la mascarilla de un cadáver hecha de pasta de madera. Pertenece a la escuela castellana y principios de la sevillana. Llama la atención el tremendo realismo de la imagen y la abundancia de sangre, propio de la escuela a la que pertenece. Cabe resaltar también el anglotamiento de las manos, los pies y la nariz, rasgos de un hombre que muere desangrado.

La talla ha evolucionado y cambiado desde sus comienzos; en ocasiones se han cambiado totalmente varios aspectos de la talla, como el pelo o el sudario, e incluso se ha cambiado también el aspecto de la cruz. De este modo, se sabe que la talla (del siglo XVI) era en un principio concebida para estar en la pared, no para salir en procesión; aspecto que se puede observar sobre todo en la espalda. Tras varias restauraciones, la talla se hizo más "apta" para procesionar. En el Hospital de Sangre de la Vera+Cruz se hizo un retablo a su medida. El rostro -como se dijo antes- era una mascarilla, completada por detrás y tapada con la peluca, que podía llegar hasta las rodillas. Desde principios del siglo XX, la talla presentará un aspecto totalmente diferente al anteriormente descrito: el pelo ahora tendrá tirabuzones, de la cruz colgará un velo, y la cruz estará adornada con rosas. El color de la imagen era algo más oscuro que el que presenta en la actualidad, y el pelo estaba pintado de negro sobre la cabeza, sin tallar. En los años 60, la cruz dejó de llevar el velo. Este aspecto es el que presentaría hasta 1.973, año en el que la talla aparece como está actualmente, con la diferencia de que entonces tenía los pies huecos por detrás y no tenía orejas.
Eslava Rubio lo restauró en ese mismo año y lo fijó a la cruz. Tras esta restauración, el Cristo procesiona con enagüillas, con peluca pero sin tirabuzones, dejando el pelo tallado bajo ésta. Y otro aspecto que también cambia, esta vez con respecto a la cruz, es que desaparece el rosal. Al restaurar la imagen surgió un problema, y es que las enagüillas no le quedaron bien ya que el sudario que estaba tallado se hizo más ancho. Además, la talla fue pintada más oscura para emparejar el color tras las restauraciones realizadas. Así pues, estaba con peluca, moreno y con sudario.

La última (y más importante) restauración que se ha realizado a la talla fue en 1.996 por Juan Abad Gutiérrez y Silvia Patricia Martínez García-Otero, y pretendía devolver a la imagen su consistencia material y su misma apariencia; es decir, pretendía eliminar todos los elementos no consustanciales al Cristo de la Vera+Cruz y aquellos enmascaramientos ajenos a la obra que imposibilitaban o desvirtuaban su interpretación como documento histórico. Esta restauración tenía como fin devolver a la talla su verdadera imagen, la original (años 60). El aspecto que presentaba la imagen tras la restauración de 1.973 era de un color pardo-verdoso que ocultaba los rasgos característicos del Cristo de la Vera+Cruz, aplanaba sus volúmenes y empequeñecía su tamaño. La restauración de 1.996 logró devolver a la talla el 96% de su imagen original.

La leyenda del marinero
La célebre y entrañable "Leyenda del marinero" es la historia que los abuelos veracruceros de Benacazón han ido dejando de generación en generación, de manera oral, desde que el hecho relatado ocurriera en el siglo XVIII, con el único objeto de difundir y promover la devoción al Cristo de las enagüillas, el Señor de Benacazón. Al tratarse de una leyenda o relato que ha sobrevivido al paso del tiempo "de boca en boca", es obvio suponer que lo que hoy tenemos por escrito puede diferir en cierto modo de lo que realmente aconteció. No obstante, quede esto escrito y conocido por siempre, de modo que todos los lectores de esta web aprecien una de las más bellas historias de fe, tradición y cariño por el amantísimo y carismático Titular de la Cofradía más antigua de Benacazón.

Cuenta la Leyenda que una mediana embarcación que se adentró en alta mar en una costa española comenzó a hundirse debido a una enorme tempestad. Aunque el hundimiento del barco era ya inevitable, el Capitán de la tripulación se encomendó a Cristo crucificado y se puso a rezar, pidiendo por las vidas de sus compañeros. Entonces en la vela del barco, primero el Capitán y luego todos, vislumbraron la imagen no muy nítida del santo rostro de Cristo; era un rostro que proporcionaba fuerza, coraje y también serenidad. Ya con la mar en calma, el Capitán y sus tripulantes quedaron tan impresionados por el milagro que intentaron alcanzar esa imagen que se iba alejando, y casi hipnotizados por ella, abandonaron la embarcación, que se perdía ya en la lejana tempestad. En el intento de llegar hasta la imagen que les guiaba, nadando y nadando, llegaron hasta la orilla casi sin darse cuenta. Los pobres hombres no sabían cómo agradecer lo que el Señor había hecho. Entonces, el Capitán recordó que en la alentadora imagen, aquel Cristo que descansaba su cabeza sobre su hombro derecho no tenía potencias. Por ello, con su tripulación como testigo, el devoto Capitán marinero juró buscar por todos los rincones de España hasta encontrar esa misma imagen salvadora, y regalarle unas potencias de plata de ley. El marinero obsesionado empleó años de su vida en buscar aquella imagen bendita: anduvo por norte y sur, este y oeste; iglesia por iglesia, capilla por capilla,... Al llegar a la zona del río Guadiamar, tuvo un accidente y fue llevado de inmediato al hospital más cercano: el de la Vera+Cruz de Benacazón, antigua y reconocida institución caritativa y hospitalaria de esta Hermandad. Allí le curaron las heridas. Ya repuesto del fatal accidente, y antes de marcharse para seguir su búsqueda, fue a la capilla del hospital para pedirle a Dios su ansiado encuentro con la bendita y dulce imagen que, sin lugar a dudas, le había vuelto a salvar la vida. Y cuál fue su sorpresa, que en aquella pequeña capillita, junto a María Santísima de la Sangre se encontraba la imagen que buscaba: el Santísimo Cristo de la Vera+Cruz, sin potencias. El marinero, tal y como juró, le regaló unas potencias de plata y ya se fue en paz, tranquilo, y sintiéndose agradecido.

Las potencias del marinero están expuestas en las dependencias de la Hermandad de la Vera+Cruz de Benacazón. El primer y único texto que relató lo acontecido durante siglos es esta antigua poesía anónima, de gran emotividad:


Tronaba la tempestad
en la oscura madrugada
y un Capitán marinero
arrodillado rezaba
¡Salva mi tripulación!
El marinero clamaba
a Jesús crucificado
que en una estampa llevaba
¡Cristo de la Vera+Cruz,
con tus enagüillas moradas!
¡Salva mi barco y mi gente
que en esta mar naufragan!
En las velas de su barco
ve una figura estampada
y todos gritan: ¡Milagro!
cuando la mar ven en calma
Las gracias dan a su Cristo
rezándole con fervor
y el piadoso marinero
esta promesa formó:
¡Cristo de la Vera+Cruz!
Las olas Tú dominaste
y a tu Capilla he de ir
y unas potencias llevarte
Serán de plata labrada,
de la más fina pureza
que coronen para siempre
esa divina cabeza
Quiero que sepa la gente
en los siglos venideros
que las potencias de plata
te las regaló el marinero

No hay comentarios: