La Misa destacó por su sencillez
y emotividad, patente en los rostros de los numerosos hermanos y devotos que
asistieron a la misma.
Aznalcázar se despide de su
Reina, que descansa ya en las dependencias del citado restaurador, esperando
ansiosa recibirla con todos los honores, más bella que nunca.
Información y Fotos: Juan Fernández Perea
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